Los videojuegos y la violencia son esos temas que nunca pasan
“de moda”. Desde los inicios de la empresa de los videojuegos con Atari y sus
juegos pornográficos ya comenzó esta polémica.
Pero sin lugar a dudas la “bomba” estalló al salir el juego
Mortal Kombat, el cual fue rechazado por los padres al ver que sus pequeñines se
divertían arrancando cabezas y columnas vertebrales. Otros juegos como Doom,
Wolfenstein 3D, Duke Nukem o la saga de GTA provocaron la misma sensación a
estos padres pedorros. Pero seamos claros y directos, si no quieres que tu hijo
juegue videojuegos violentos, ¡no le compres (o no le permitas que juegue)
videojuegos violentos! Porque para algo está el PEGI de los juegos. Esta
reflexión tiene una solución tan sencilla, que hemos tenido que esperar medio
siglo para poder responderla (y aún hay gente estúpida que cree que los
videojuegos tienen que ser quemados en las Iglesias cual prostituta en la época
de la Inquisición). Aquí está la respuesta:
- Si no te gustan los videojuegos violentos NO los juegues, pero
NO impidas a otros jugar a videojuegos violentos.
Esta reflexión es tan, pero tan simple y sencilla, que la
mayoría de gente de la actualidad piensa de esta manera. Pero siempre queda esa
minoría de personas de mente cerrada y unidireccional cuyo cerebro tiene el
mismo tamaño de una aceituna que piensa que “los videojuegos violentos hacen a
las personas violentas”. Es como decir que leer “Dr Jekyll y Mr Hyde” te hace
Bipolar.
No seamos imbéciles, por favor, da verguenza ajena.
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